"Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amò a la iglesia y se entregò por ella".
(Efesios 5:25).
Cristo amò a la gente que ìbamos a ser parte de la iglesia por los siglos a tal manera que entregò su vida por nosotros. El único requisito que exige es "sumisiòn" en otras palabras "obediencia". Una persona no entra a ser parte de la iglesia diciendo: "Señor, esto sì me parece, esto sì lo hago; esto no me parece, esto no lo hago".
Se entra a ser parte de la iglesia "sin" condiciones o "sin" condicionamientos, lo que hay que hacer se hace y lo que se debe dejar de hacer se deja de hacer. De lo contrario caemos en el "juego espiritual" en el que caen tanto los hipócritas como los religiosos. Y ninguna de las dos situaciones agradò a Cristo mientras caminò por èsta tierra. Cristo nos ama, Cristo nos cubre, siempre y cuando nos dejemos; el esposo que ama a su esposa la cubre, siempre y cuando ella se deje.
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