"Todo mortal es como un suspiro; sus días son fugaces como una sombra".
(Salmo 144:4).
Es increíble todo el esfuerzo y toda la lucha que se puede invertir en 50, 60 o màs años de trabajo, para alcanzar algo que a los pocos años de haberlo alcanzado, hay que dejarlo en manos de otros sin saber si lo apreciaràn o no. Mientras màs rápido el ser humano entienda este principio, màs rápido dejarà de pasar por encima de todo y de todos para lograr sus metas. Màs pronto que temprano dejarà los afanes del mañana para solamente encarar los del dìa de hoy como dijo Jesús, al fin y al cabo aunque no lo entendamos: El mortal es como un suspiro.
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