"No se preocupen diciendo: ¿Què comeremos? o ¿Què beberemos? o ¿Con què nos vestiremos?"
(Mateo 6:31-34).
Es algo inherente en el ser humano, el estar preocupado por què comeremos, què beberemos y con què vestiremos, especialmente si uno tiene niños en casa. Pero, la recomendación de Nuestro Señor Jesucristo fue: ¡No se preocupen... por eso! Màs bien preocúpense por encontrar el reino de Dios (esto es buscar su presencia con oración, con el estudio de la Palabra, con el compañerismo con personas que aman ese mismo reino y no èste mundo), y todo lo demás, el comer, el beber, el vestirse... les vendrà por añadidura.
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