"Y ya no será màs tu nombre Abram; y ya no será màs tu nombre Jacob; y ya no será màs tu nombre Saulo".
(Gènesis y Hechos).
Es bien curioso que Abram no recibió la promesa de la tierra, sino hasta que, se le cambiò el nombre a Abraham. Jacob no recibió la promesa de llegar a ser una gran nación y habitar la tierra, sino hasta que, su nombre se cambiò a Israel. Y, màs notable aùn, Saulo de Tarso (que, habiendo sido instruido a los pies de un gran maestro como lo fue Gamaliel, y asesinaba creyentes en el nombre de Dios) no recibió la revelación del verdadero evangelio y del reino de Dios, sino hasta que, su nombre fue cambiado a Pablo. Moraleja, nosotros venimos de trasfondos religiosos, pero hasta que no cambiemos nuestra mentalidad, a una mentalidad piadosa, amorosa y deseosa de agradar a Dios... simplemente no recibiremos la revelaciòn de los cielos y las promesas que ello conlleva.
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