"Así que Jacob trabajò siete años para poder casarse con Raquel, pero como estaba muy enamorado de ella le pareció poco tiempo".
(Gènesis 29:20).
El trabajo dignifica al hombre, uno de los màs grandes males que puede llegar a tener el hombre es no gustar del trabajo. Damos gracias a Dios que en nuestra familia nuestros bisabuelos, nuestros abuelos, y nuestros padres han sido gente muy trabajadora, y, damos gloria a Dios también que no sòlo fuimos enseñados a hacerlo, sino que pudimos enseñar a nuestros hijos.
Una actitud positiva, una meta impuesta, una visión son elementos que nos ayudan a tomar el trabajo con gusto, con alegría, a disfrutarlo. Pues sabemos que al final del camino lo que nos espera es por lo que hemos estado luchando. Tener bien a una familia, educar a nuestros hijos, y la satisfacción de una vida útil para nosotros, para los nuestros y para quienes nos rodeen compartiendo con el necesitado. Aleluya.
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