"Isaac llamò a Jacob, lo bendijo y le ordenò: No te cases con ninguna mujer de aquí de Canaán".
(Gènesis 28:1).
¡Impresionante! Canaàn era la tierra de la promesa, al fìn habían llegado a vivir allì, pero el consejo del padre para el hijo es: "No tomes mujer de èsta tierra". Què duro es para un hombre el tomar la decisión de casarse con una mujer que no tiene las mismas raíces espirituales que èl. Esa es la lección que nos deja èste pasaje. ¡No la tomes! ¡Parece la idónea, pero no lo es!
En el transcurso de 33 años de ministerio hemos podido ver los sufrimientos de parejas que se casan en esas condiciones. El consejo es: ¡No la tomes!; la necesidad dice: ¡Tòmala!; la consecuencia de la desobediencia es: ¡Mucho sufrimiento! ¡Una cruz perenne! Si deseas ser sabio: ¡No la tomes!
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