"Jacob mandò llamar a Raquel y a Lea y les dijo: Me he dado cuenta de que su padre ya no me trata como antes".
(Gènesis 31:4-5).
Ante la prosperidad de Jacob, Labàn cambiò su trato con èl, sin embargo, màs adelante el mismo Jacob también declara: "Me ha cambiado el salario muchas veces, pero Dios no le ha permitido causarme ningún daño". Quizás nosotros estamos en la misma situación, la prosperidad que Dios nos ha dado le està causando problemas a alguien, pero entendamos esto: Nos podrán cambiar el salario muchas veces, pero Dios no permitirá que nos cause daño.
La única razón por la que Jacob no fue dañado, fue porque siempre se mantuvo de la mano del Señor. Esa, es una clave para nosotros hoy en dìa. Nadie nos dañarà por mucho que lo intente, si permanecemos tomados de la mano del Señor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario