"Si obedeces al señor tu Dios, todas èstas bendiciones vendrán sobre tì y te acompañaràn siempre".
(Deuteronomio 28:2:)
Bendito seràs en la ciudad; y bendito en el campo. Bendito serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crìas de tu ganado; los terneros de tus manadas y los corderitos de tus rebaños. Benditas serán tu canasta y tu mesa de amasar. Bendito seràs en el hogar, y bendito seràs en el camino. El Señor te concederà victoria sobre tus enemigos. La pregunta es ¿Serà que vale la pena obedecer a Dios cuando nos habla?
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