"Jacob le dice a Labàn, su suegro: "Lo que tenìas ante de mi venida, que era muy poco, se ha multiplicado enormemente. Gracias a mì, El Señor te ha bendecido".
(Gènesis 30:29-30).
Como sabemos, Labàn era un hombre tacaño, sin embargo Dios lo bendijo grandemente pero no por obras propias sino por obras ajenas. ¿De quièn eran esas obras? Pues la escritura y el mismo Jacob dicen que de Jacob.
Què privilegio sería el nuestro si Dios bendijera a otros por causa nuestra. Y lo podemos hacer si vivimos una vida recta delante de Dios. NO hace falta que vivamos metidos en una iglesia todo el dìa. Allì en nuestro hogar, en nuestra oficina, en la colonia en donde vivimos podemos ser una bendición para otros, solamente tenemos que vivir agradando a Dios y sirviendo al prójimo.
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