"Isaac respondìa, que Rebeca, era su hermana".
(Gènesis 26:6).
No vamos a analizar la mentira de Isaac, ni su temor a morir. Lo que queremos ver es, còmo, un problema o una deficiencia en los padres, llega, con el tiempo a convertirse en algo arraigado en la familia. Si hacemos un poco de memoria, unos capítulos antes Abraham cometió el mismísimo pecado de mentira y temor que ahora vemos cometer a Isaac. Clamèmosle a Dios que desarraige de nuestras vidas aùn los pecados ocultos, pues son malas herencias que les dejaremos a los hijos si no los tratamos ahora.
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