martes, 9 de julio de 2013

Con humildad.

"Como dirigen los esclavos y las esclavas la mirada hacia la mano de su amo, así dirigimos la mirada al Señor nuestro Dios, hasta que nos muestre compasión".
(Salmo 123:2)

Así como un esclavo no puede ni debe exigir algo a su amo, sino màs bien lo suplica. Así debemos nosotros suplicar delante de Dios. Somos sus hijos, somos sus amados, somos la niña de su ojo, pero èl merece respeto. No concebimos la idea de algunos miembros del cuerpo de Cristo que "exigen", que "reclaman", que le dicen simplemente a Dios "dame".  Supliquemos, pidamos con humildad, como lo hace un esclavo o una esclava hacia la mano de su amo.

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