sábado, 13 de julio de 2013

La verdadera Fe.

"No prevalecerá el cetro de los impíos sobre la heredad asignada a los justos, para que nunca los justos extiendan sus manos hacia la maldad".
(Salmo 125:3).

¿Hemos perdido algo a manos de alguien aborazado? ¿Nos ha robado la empresa nuestra indemnización? ¿Algún compañero de trabajo, o, aún de vida, nos robó el mérito que era puramente nuestro? No hagamos nada. Dejemos que el asunto siga su rumbo, no nos manchemos las manos con nada. Llegará el día en que el Señor pague con justo jucio a cada uno. El y solamente El es nuestro abogado defensor, no extendamos nuestra mano hacia la maldad.

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