"El Señor bendecirà tus graneros, y todo el trabajo de tus manos".
(Deuteronomio 28:8).
David preparò y tirò la piedra, pero fue Dios quien hizo que la piedra diera en la frente de Goliat. Fue Gedeón quien llevò a los 300 guerreros a la guerra, pero fue Dios quien derrotò a los Madianitas. Nosotros hacemos nuestro trabajo diario, pero es Dios quien lo bendice y lo multiplica, no sòlo para que cubramos nuestra necesidad, sino también, para que ayudemos a otros. Comprendamos... Es El quien lo hace, no nosotros.
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