"El que con làgrimas siembra, con regocijo cosecharà".
(Salmo 126:5).
Hace unos años un amigo de la familia, sòlo en bolsas para almácigos invirtió ciento veinticinco mil dólares, èl nos contaba que estaba con mucha expectativa y con un poco de temor por la inversión pero que tenía fe de tener una buena cosecha. Su deuda primaria adquirida había sido la màs grande de su trabajo... pero fue la màs exitosa. En los caminos de Dios, el creyente muchas veces tiene que hacer la siembra màs grande en dolor, en penas, en sufrimientos, en angustias... pero su cosecha resulta ser la màs exitosa si se toma de la mano de Dios. Pues el que con làgrimas siembra, con regocijo cosecharà.
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