"Y su madre (Marìa) guardaba todas estas cosas en su corazón"
(Lucas 2:51).
Anoche nos correspondió asistir al velorio de una madre soltera, cuya familia mostrò dotes sumamente especiales en la hora crìtica de su breve enfermedad, hecho que permitió a la difunta entregar su alma en gran paz al Creador. Pero quien nos causò una tremenda impresión fue la madre. Ella estaba fuerte delante de todos, pero se recluìa en una esquina de la funeraria para llorar su pena. La mujer es viuda, una viuda ya entrada en edad pero es la columna de su casa. Y vaya columna, ha formado una familia granítica que nos hizo recordar el proverbio: "La mujer sabia... EDIFICA su casa...". Ella lloraba pero sin derrumbarse.
Marìa, la madre de Jesús, el hombre, también fue una mujer sabia que EDIFICO su casa, siempre supo lo que le vendría a su hijo y para què lo estaba criando... pero guardaba todo ese gran dolor en su corazón... hasta el dìa en que lo viò en la cruz por usted y por nosotros. Pero por èste verso es obvio que ella lloraba en secreto sin derrumbarse.
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