"La mujer debe aprender con serenidad, con toda sumisión. No permito que la mujer enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre èl".
(1era. Timoteo 2:11-12).
El "orden" bíblico es que sea el hombre quien enseñe en la congregación no la mujer. Especialmente en Latinoamérica, que el hombre es criado, señalado y marcado como un "machista", esta declaración es màs marcada aùn. Pero, recordemos que ni Pablo era Latino, ni vivía en Latinoamérica, ni le estaba predicando a Latinoamericanos en este momento, y sin embargo, "lleno" del Espíritu Santo declara: "No permito que la mujer ejerza autoridad sobre el hombre".
Razones humanas pueden o no pueden haber, pero las que Pablo nos da son provenientes de Dios: Uno, Adàn fue formado primero, no la mujer; y dos, quien fue débil ante el enemigo de Dios fue la mujer, no el hombre (vea el verso 13-14). ¿Què nos indica èsto? Que aùn, actuando bajo el ministerio, la mujer puede ser llevada por sus emociones màs que por la obediencia a Dios, lo que "podría" llevar a la congregación a un caos espiritual.
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