jueves, 28 de agosto de 2014

¡Quiero ser obispo, quiero ser dìacono!

"Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo (o dìacono), a noble función aspira".
(1era. Timoteo 3:3 y 8).

Si en su corazón està la idea de ser un obispo o un diàcono (en términos nuestros un líder) en la iglesia, eso no es nada malo, al contrario es de lo mejor que usted puede tener en su corazón. Pero, usted tiene que estar enterado que todo cargo conlleva una responsabilidad y un sacrificio, y màs, en los caminos de nuestro Señor Jesucristo.

Usted debe ser una persona esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capas de enseñar, no debe ser un borracho ni un pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. Debe saber gobernar su casa, tener a sus hijos bajo obediencia y respeto, no puede ser un recién convertido, debe ser honorable, sincero, no amigo de mucho vino ni codicioso de las ganancias mal habidas, y debe guardar con una conciencia limpia las grandes verdades de la fe que Dios le muestre, además primero debe ser probado y aprobado para que no tengan nada de que ser señalados (vea 1era. Timoteo 3:1-12). 

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