"Apóstol por mandato de Cristo Jesús".
(1era. Timoteo 1:1).
Aparte, como vimos ayer, de ser un "verdadero hijo de la fe" (haber reconocido a Cristo Jesús como su Salvador) (verso 1:2). La persona tiene que haber tenido un "mandato de Cristo Jesùs" (un llamamiento, una devoción, un amor extremo por servir)(verso 1:1). Otro requisito màs es: haber tenido una "profecía" directa para el caso (momento en que se confirma el talento, la virtud)( verso 1:18). Luego, haber sido "probado" en la fe (esto es haber sufrido la cruz en vida)(verso 3:9). Y por último, haber recido el "don" (la aprobación pùblica, la introducción) por medio de la "imposición de manos de los ancianos" (verso 4:14).
Sin èstos requisitos, cualquier persona que encontremos en el Ministerio del Apostolado, casi seguramente será un lobo vestido de oveja, un oportunista, un farsante, o como dijo Charles Spurgeon en su momento: "No será un pastor guiando ovejas, sino un payaso entreteniendo un montòn de cabras". Pues uno se convierte en lo que recibe de sus maestros.
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