"...Joven aleja de tu corazòn el enojo, y echa fuera de tu ser la maldad, porque confiar en la juventud y en la flor de la vida es absurdo".
(Eclesiastés 11:9-10).
Salomòn alerta a los jóvenes a que en esa etapa de la adolescencia y juventud, el corazón tiende a dejarse llevar por los impulsos, impulsos que los llevan a desòrdenes de muchos tipos, y desòrdenes que no agradan el corazón de Dios, y que, por supuesto, al juzgarlos hay que pagar las consecuencias.
Nuestra generación hoy ya es anciana, tenemos sesenta años o màs. En el caso personal, somos de los màs pequeños en nuestra casa; por la gracia de Dios fuimos los primeros en seguir a Jesús en las ùltimas cinco generaciones. Lo que indica que no hubo quièn nos enseñara lo que aplica Salomòn: "Aleja de tu corazón el enojo, y echa fuera de tu ser la maldad, porque confiar en la juventud es un absurdo". Por la "grande misericordia" de Dios pudimos educar a nuestros hijos, y hoy, nuestros nietos están bajo la misma educación. Pero hay muchos que no hubo quièn se los dijera como nos sucedió a nosotros, pero eso no implica que no empecemos hoy a bendecir a nuestras generaciones instruyéndolos en lo que hoy el Espíritu Santo nos enseña y guìa.
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