"Volverà entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios".
(Eclesiatès 12:7).
El hombre en su rebeldía, especialmente en la juventud, cree que será eterno. Que para que la muerte le llegue pasan siglos, pero no es así. El tiempo es algo inexorable en el paso del camino del hombre. Cuando uno es niño piensa que el tiempo pasa muy lentamente, el espacio entre un evento y otro se nos hace eterno como cuando esperamos el siguiente cumpleaños, la siguiente navidad, las siguientes vacaciones.
Al llegar a la madurez, cada cumpleaños llega con una facilidad enorme; cada navidad va perdiendo su sabor; y, las vacaciones por obra y magia de algo... dejan de llegar. Por ello, es que Salomòn, sabiendo que el tiempo no està a favor sino en contra de los caprichos y la vanidad del hombre, nos recomienda pensar en nuestro Creador, desde que somos niños, no hacerlo a un lado cuando somos jóvenes, y mucho menos olvidarlo cuando llegamos a viejos. Por que antes de lo que pensamos nuestro espíritu vuelve a Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario