"Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, pues me considerò digno de confianza al ponerme a su servicio".
(1era. Timoteo 1:12).
Nosotros como ovejas en el rebaño del Señor NO somos responsables por lo que los maestros nos enseñan, pero SI somos responsables, primero, por no "analizar, estudiar, y confirmar" lo que nos enseñan (recuerde a los de Berea con las enseñanzas de Pablo (Hechos 17:10-11). Y, segundo, somos responsables de no "considerar" si quien nos enseña es realmente de confianza. Pues si comprobamos que si tiene la confianza de Dios, entonces es confiable para nosotros.
Nos convertimos en lo que nos enseñan; seguimos los propósitos que nuestros líderes descubren en nosotros; por naturaleza, tratamos de imitar a quienes nos sirven de guìas, de líderes, de maestros. Entonces ¿Acaso es malo que los probemos para saber si tienen realmente la "confianza" de Dios. NO permitamos que sigan abusando del lema: "Dios me libre de tocar al ungido de Dios". Pues esa fue una premisa dada "específicamente" a David, pero que NO aplica para nosotros. ¿Còmo sabremos si alguien es bueno o confiable, si no lo prueba primero? Esa es nuestra obligación.
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