lunes, 29 de septiembre de 2014

¡Huye!

"Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz".
(2da. Timoteo 3:22).

Cuando se es joven se tiende a pensar que el mundo esta a nuestros pies, que los viejos son un estorbo, y que, "eso de envejecer" no le va a pasar a uno. Quizás es por ello, que las pasiones están a flor de piel y nos arrastran aùn sin darnos cuenta. Pensamos que no somos alcohólicos, sino bebedores sociales; que no somos patanes, sino que somos bromistas. Por esa ceguera es que no huìmos.

Pero cuando llegamos a los pies de Cristo, es entonces cuando nos damos cuenta que las pasiones de la juventud nos han consumido. Pablo nos enseña que debemos buscar el reino de Dios, pues en el libro de Romanos nos explica que: que el reino de Dios no es comida ni bebida sino buscar la justicia, la paz y el gozo en el Espìritu. Y aquí, nos habla en los mismos términos.

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