"Traigo a la memoria tu fe sincera, la cual animò primero a tu abuela Loida y a tu madre Eunice, y ahora te anima a ti".
(2da. Timoteo 1:5).
Uno de los peores errores que puede cometer uno de padre, es no enseñar o instruir a sus hijos en la fe. Proverbios 22:6 nos enseña: "Instruye al niño en su camino, y aùn, cuando fuere viejo no se apartarà de èl". Es inconcebible còmo invertimos tiempo, dinero y esfuerzo en la educación intelectual de nuestros hijos, pero còmo "olvidamos" instruirlos en la fe.
El dìa que un hijo muere, la instrucción intelectual muere con èl; mientras que, el dìa que un hijo muere inicia a disfrutar de la fe sincera en la cuàl lo educamos o instruimos. ¿Por què hacemos eso? Porque el humanismo nos està consumiendo, satanàs nos està desviando la mente "entreteniéndonos o estorbándonos" los propósitos de Dios. Pero lo peor de todo, es que nos hacemos cómplices de èl, al "razón" los negocios de Dios, cuando con Dios no se razona... se obedece.
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