sábado, 6 de septiembre de 2014

No te apresures.

"No te apresures a imponerle las manos a nadie".
(1era. Timoteo 5:22).

Muchas son las congregaciones en las cuales "en cada servicio", hacen que personas poco conocidas pasen al frente al altar para imponerles las manos por diferentes razones. Damos gracias a Dios que en el instituto bíblico nos enseñaron que eso debe hacerse con "mucha cautela", solamente cuando se es dirigido por el Espíritu Santo.

La razón que se nos diò, es la que da el apóstol Pablo a Timoteo en esta epístola: "no sea que te hagas cómplice de pecados ajenos". Todos pecamos, eso es cierto, pero, cuando hay personas inconversas, o, aùn personas conversas pero que tienen pecados muy grandes o cadenas de familia muy fuertes, puede ser que no estemos preparados para batallar contra tan fuerte espíritu al cual podemos ser arrastrados. Y Pablo cierra con otro consejo: "consérvate puro" (vea el final del verso 22).

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