"Un siervo del Señor no debe andar peleando; màs bien, debe ser amable con todos, capaz de enseñar y no ser propenso a irritarse".
(2da. Timoteo 2:23-24).
Hay algo que nos ha impresionado desde hace 34 años que estamos en los caminos del Señor, en cualquier profesión siempre la última y la mejor palabra la tienen los profesionales, y, en especial, el màs viejo entre ellos. Pero, en cuestiones de la Palabra de Dios, nos impacta mucho que "cualquiera" es experto y "cualquiera" se atreve a debatirle a una segunda persona, aunque esta sea graduada de un instituto bíblico, o, en su defecto, muy estudiosa de la palabra.
Pero, Pablo nos aconseja que no entremos en discusiones necias y sin sentido, si alguien no està de acuerdo con lo que el Espíritu de Dios nos da, no peleemos, seamos amables y luchemos por enseñar lo que Dios nos da con amor, con paciencia, no propensos a irritarnos. Pues èl mismo dice el resultado: "de modo que se despierten y escapen de la trampa en que el diablo los tiene cautivos, sumisos a su voluntad" (vea el verso 26). Palabra dura, pero viene de Dios no de los hombres.
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