"Al recordarte de dìa y de noche en mis oraciones, siempre doy gracias a Dios".
(1era. Timoteo 1:3).
Hace unos días tratamos acerca de aquellas personas que se dicen "cristianas o creyentes" porque conocen a Dios, pero preguntábamos ¿Los conoce Dios a ellos? En nuestro medio latino, la palabra "conocer" tiene muchos y diferentes significados: Pues nosotros podemos decir que "conocemos" al presidente de una naciòn, porque lo hemos visto en fotos (lo que implica un concepto o un saber de èl). Otros lo "conocen" porque han estado con èl, como nuestro canciller (èste es un conocimiento màs cercano). Otros màs lo "conocen" porque son sus amigos (èste es una intimidad relativa). Pero también podemos decir que su esposa es la única que le "conoce" (en una relaciòn ìntima).
Nosotros como cristianos o creyentes, la única forma que tenemos para decir que "conocemos" a Dios, y que èl nos "conoce" a nosotros es la "oración". Allì es donde nosotros le hablamos y èl nos habla; allì es donde èl conoce nuestro corazón y nosotros conocemos el suyo; allì es donde èl conoce nuestros propósitos y nosotros conocemos los suyos. Todos los que no hacen esto dice Pablo: "No son agradecidos, porque es el lugar y la hora en que le podemos ser agradecidos, pero para eso, hay que conocerlo y que èl nos conozca".
No hay comentarios:
Publicar un comentario