"Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios".
(Efesios 2:19).
Juan Pèrez se casa con una mujer llamada Carmen López, tienen tres hijos que son por lógica de apellido Pèrez López. En la vecindad vive una familia de apellido Donis que tiene un sòlo hijo y que no tienen màs familia en ese país. En un accidente de tràfico mueren ambos padres del niño Donis, y, la familia Pèrez López decide adoptarlo. Desde el dìa que el juez entrega a ese niño Donis con todos los papeles de ley, ese niño deja de ser un Donis para convertirse en otro niño Pèrez López.
Eso mismo sucede con nosotros en lo espiritual, cuando "reconocemos" que la sangre de Cristo es suficiente sacrificio para pagar nuestros pecados delante de Dios. Ese dìa, aunque en la tierra sigamos llevando nuestros apellidos paternos y maternos, ya llevamos en lo espiritual el apellido de Dios. El dice que somos adoptados hijos de èl y coherederos de su gloria con Cristo Jesús (vea Efesios 1:5). Ese dìa ya pertenecemos a la familia de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario