"Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad... No dejen que el sol se ponga estando aùn enojados".
(Efesios 4:25-26).
Como podemos ver en la escritura, la mentira y el enojo van casi de la mano. Un enojo viene precedido casi siempre de una mentira. Pero Pablo nos exhorta a que, si bien es cierto que no podemos dejar de enojarnos como seres débiles que somos, a que ese enojo no haga nido en nuestros corazones. Pues ese enojo se va convirtiendo en ira, y la ira puede llegar a causar hasta la muerte natural y no digamos la espiritual.
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