sábado, 4 de octubre de 2014

Un solemne encargo.

"Te doy este solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno".
(2da. Timoteo 4:1-2).

"Un solemne encargo", predica la Palabra de Dios en cualquier ocasión, te parezca o no te parezca oportuno; sea o no sea el luegar. Todos pensamos que predicar la Palabra de Dios es sòlo para los cultos o los servicios, pero Pablo le hace ver a Timoteo y a nosotros que no. Que la Palabra de Dios es oportuna "siempre".

¿Por què? Porque "siempre" habrà alguien necesitado de un consejo, de un consuelo, necesitado de la verdad. Por ello es que debemos estar atentos a predicarla, pero, para ello, también debemos estar preparados. Y, la forma en que nos preparamos es estudiando todos los días, leyendo todos los días y orando todos los días.

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