"He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia... que es para todos los que con amor hayan esperado su venida".
(2da. Timoteo 4:7-8).
¡Vale la pena la batalla, vale la pena la carrera, vale la pena mantenerse en la fe! Esa es la exhortaciòn que nos hace Pablo. Habràn luchas, habrán contratiempos, la vida no es màs fácil para el creyente que para el impìo; un billete por grande que sea es igual para el santo que para el impìo; una libra de carne pesa lo mismo para el santo que para el impìo.
Pero, las luchas del santo ya están ganadas; los contratiempos del santo siempre son para bien; es Dios quien le facilita la vida al santo; el mismo billete le rinde màs al santo que al impìo; y la libra de carne le satisface màs al santo que al impìo. Esa es la corona aquí en la tierra, pero, hay otra corona en el cielo para los santos. Una corona de triunfador. Una corona de Hijo del Rey.
No hay comentarios:
Publicar un comentario