viernes, 17 de octubre de 2014

Su voluntad, Su propòsito.

"En ese tiempo también todos nosotros vivìamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos".
(Efesios 2:3).

Pablo les explica a los creyentes de Efeso, que la vida "espiritual" de nosotros los hombres (como raza humana) se divide en dos partes. El "antes" de conocer personalmente a Cristo, y, en el "después" de conocerle. Y nos explica la forma como podemos reconocer si estamos en uno u otro tiempo.

Si todavía nos dejamos llevar por nuestros propios deseos pecaminosos (borrachos, pendencieros, adúlteros, insolentes, belicos, etc.); si buscamos hacer nuestra "propia" voluntad; si estamos buscando "nuestros" propósitos egoìstas, etc. estamos en el "antes" de conocer a Cristo. Ahora bien, si nos hemos "apartado" de los deseos pecaminosos; si nos "sujetamos" a lo que Dios nos envía; y, especialmente si buscamos hacer "su" propósito... definitivamente estamos en el "después".

No hay comentarios:

Publicar un comentario