"Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso, les dè el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor".
(Efesios 1:17).
La salvación es un regalo que Dios nos da, dice la escritura que no es del que quiere ni del que corre, sino de aquèl de quien Dios tiene misericordia. La salvación no la podemos comprar por hacer buenas obras, hacemos buenas obras por gratitud y como una muestra de que somos salvos. No la podemos comprar con dinero, de allì que el apóstol le haya dicho a un hombre: tu dinero perezca contigo, pues ningún don de Dios se puede comprar (Hechos 8:20) .
Pero, el Espíritu de sabiduría y de revelación sì se pueden pedir. Y, cuando los pedimos con el fin establecido, Dios los concede. ¿Cuàl es ese fin establecido? "Conocerle" mejor para "compartirle" mejor a los demás. Si los pedimos para hacer mercancìa de ellos y venderlos a quien se nos ponga enfrente no vamos a agradar a Dios. Aunque en sì, su palabra no regrese vacìa.
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