"Comparte lo que tienes entre siete, y aun entre ocho".
(Eclesiastés 11:2).
Dice la escritura: "A Jehová le presta, el que da al pobre" (Prov. 19:17). Y otro verso dice: "No maltrates ni oprimas a los extranjeros, pues tu y tu pueblo fueron extranjeros en Egipto. No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si ellos me piden ayuda, yo te aseguro que atenderè a su clamor: y arderà mi furor y los matarè a ustedes a filo de espada. ¡ Y sus mujeres se quedaràn viudas, y sus hijos quedaràn huérfanos! (Deut. 22:21-24).
¡Què favores los que recibiremos de Dios si le damos de comer al pobre, si compartimos nuestro pan con el necesitado, si extendemos nuestra mano a la viuda, si cobijamos al huérfano, y si respetamos al extranjero. Pero, què angustias dejaremos a nuestras esposas y a nuestros hijos si no lo hacemos. Por extender nuestra mano el premio es el favor de Dios, pero por no extenderla o extenderla para hacer daño, dejararemos a nuestras familiar sin protección y provisiòn.
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