"Así como no sabes por dònde va el viento ni còmo se forma el niño en el vientre de la madre, tampoco entiendes la obra de Dios".
(Eclesiastés 11:5).
Por màs que el hombre se afane en tratar de entender la obra de Dios no lo va a lograr. El hombre no sabe por què al sabio le va peor que al necio; no sabe por què a algunos incensatos los hizo acaudalados, y, a los entregados los hizo necesitados. Los motivos de Dios son tan oscuros para el hombre, como sus propósitos mismos. De algo sì debemos estar seguros: Nadie que de rienda suelta a la carne en èsta vida, estarà bien en la otra. Dice la escritura que por màs que el hombre luche por encontrar una explicación, simplemente no la encontrarà porque no le es dado al hombre entender la obra de Dios.
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