"Cuando no se ejecuta rápidamente la sentencia de un delito, el corazón del pueblo se llena de razones para hacer lo malo".
(Eclesiastés 8:11).
Dice la Palabra de Dios que los delitos hay que castigarlos "inmediatamente" de lo contrario el pueblo empieza a dar explicaciones, a meditar, y a dar razones que justifiquen esa maldad. Hoy, lamentablemente han entrado en todas las naciones los llamados "derechos humanos" (para nosotros en lo personal DESECHOS HUMANOS), que justifican al ladròn y al asesino y castigan y someten al justo.
También es cierto que la justicia divina no puede ser burlada por el hombre, y, lo que vemos tan a menudo solapado por los derechos humanos, pronto pero muy pronto, lo veremos castigado debidamente por la justicia divina. "En el dìa de tu angustia, dice el Señor, ¡clama a mì, y yo te responderè!... pero tú me honraràs (Salmo 50:15 y 86:7). ¿Estamos sufriendo alguna injusticia, ¡clamemos al Señor! y èl nos responderà, y luego, le seguiremos honrando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario