sábado, 26 de julio de 2014

El remedio del error.

"La paciencia es el remedio para los grandes errores".
(Eclesiastés 10:4).

Uno de los primeros síntomas del error humano es la desesperación, la impaciencia, el deseo de arreglar luego lo mal hecho, o, el remordimiento de mejor no haberlo hecho. Pero, como dice un refrán popular: "Lo hecho, hecho està y no se puede cambiar". ¿De què manera se cambia lo hecho? ¿Còmo podemos volver atrás nuestras acciones? IMPOSIBLE. Alguien comete pecado de adulterio, y aparte de, la señora resulta con un niño que no es de su padre ¿còmo cambiar los hechos? ¿Còmo volver atrás esa situación? IMPOSIBLE.

Pero la escritura dice que todo pecador puede ser amado por Dios, no así su pecado. Si las personas se arrepienten, Dios las perdona como nos ha perdonado a todos los que hemos recurrido a èl. Pero las consecuencias de ese pecado quedan, el niño allì està, el nacimiento viene, el niño crece, el que cree que es el padre no es el padre. ¿Entonces? Sòlo el arrepentimiento, pagar el precio que ese oprobio conlleve, y esperar con paciencia es la solución. Al menos eso, es lo que recomienda la escritura.

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