jueves, 17 de julio de 2014

Lo absurdo.

"En la tierra suceden cosas absurdas, pues hay hombres justos a quienes les va como si fueran malvados, y hay malvados a quienes les va como si fueran justos".
(Eclesiastés 8:14).

Còmo causa de dolor ver que las personas impías, las personas que no tratan de agradar a Dios sino que tratan de agradarse a sì mismas, les vaya bien en lo económico, en los negocios, en la salud, etc. y a las personas que tratan de agradar a Dios, de respetar sus leyes y mandamientos les vaya mal económicamente, se enfermen de gravedad, las injusticias caigan sobre ellos, etc.

Pero, un consuelo hemos de tener, y no debemos poner nuestros ojos no en el dìa de hoy, sino en el final de los asuntos. La vida del impìo dice la escritura que es corta, que sus noches no son tranquilas, que sus hijos no verán retoños, que su felicidad es aparente. Mientras que el final del justo es un fruto apacible, que sus hijos no mendigaràn el pan, que su sufrimiento se limita a èsta tierra y que Dios le tiene reservada una corona.

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