"Hay un mal que he visto en esta vida y que abunda entre los hombres: a algunos Dios les da abundancia, riquezas y honores, y no les falta nada que pudieran desear, pero es a otros a quienes les concede disfrutar de todo. ¡Esto es absurdo, y un mal terrible!".
(Eclesiastés 6:1-2).
¿Còmo es posible que Salomòn diga que quien tiene todo y de todo, no lo pueda disfrutar? Les ponemos un ejemplo: Debido a la delincuencia y a la criminalidad que viven nuestras naciones latinoamericanas, vemos personas pudientes en todos lados. Pero no las vemos solas, siempre van acompañadas de guardaespaldas y personas de seguridad. Conocemos acaudalados que tiene tres y cuatro autos idénticos, para que sus perseguidores no sepan en cuàl van ellos. ¿Es eso disfrutar de lo que se tiene?
Sin embargo, conocemos a otros que disfrutan de los autos, de los aviones personales, y de los yates de èstas personas, sin que les cuente un centavo. O sea que lo que Salomòn dice... se cumple. Unos desean lo que otros tienen, sin conocer que no es del todo aprovechable lo que se tiene. Debemos conformarnos con lo que Dios nos concede. Y trabajar por nuestros ideales y gozàrnoslos cuando los alcanzamos, y por supuesto, compartirlo con los menos favorecidos.
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